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Científicos piden autorización para probar vacuna de VIH en humanos
Parece que la cosa va avanzando bien, lee la noticia AQUÍ.
¿Estamos solos en el Universo? (Paradoja de Fermi)
—Pasa La Vida— Propone que la razón por la cual no tenemos pruebas de la existencia de civilizaciones tecnológicamente avanzadas es porque su crecimiento está limitado por los recursos.
¿Estamos solos en el Universo? ¿Podemos contactar con civilizaciones extraterrestres avanzadas?
En 1950, mientras que trabajaba en Los Alamos National Laboratory, el físico Enrico Fermi tuvo una conversación intrascendente con Emil Konopinski, Edward Teller y Herbert York mientras que caminaban para almorzar. Hablaban sobre una viñeta de Alan Dunn que se hacía eco sobre la supuesta desaparición de contenedores de basura municipales provocada por supuestos extraterrestres. Esa nota de humor les dio pie a emprender un análisis más serio sobre las posibilidades que tenía el ser humano de observar un objeto material viajar tan rápido como la luz en los 10 años siguientes. Teller calculó una probabilidad de uno entre un millón, pero Fermi dijo que una sobre diez.
La conversación derivó hacia otros temas en la cantina del centro de investigación durante el almuerzo hasta que Fermi súbitamente exclamó: “¿Dónde están?”, refiriéndose a los extraterrestres. Según uno de los participantes Fermi realizó una serie de cálculos rápidos y estimaciones a partir de unos pocos datos (algo por lo que tenía buena fama). Entonces concluyó que la Tierra debía de haber sido visitada por extraterrestres hace tiempo y muchas veces después.
Obviamente no hemos visto a ningún extraterrestre ni hay constancia histórica del hecho, la paradoja es la contradicción evidente entre la predicción y los hechos. Si hay civilizaciones extraterrestres y el viaje interestelar es posible, ¿por qué diablos no hemos vistos todavía artefactos extraterrestres o recibido transmisiones de radio de ellos?
La idea ha sido posteriormente desarrollada por otros científicos, y sobre todo por Michael H. Hart en 1975. Se puede estimar el número de civilizaciones de la galaxia a través de la famosa ecuación de Drake, que divide el problema en diversos trozos que pueden ser calculados de manera más sencilla. Sabemos que la galaxia cuenta con unos 200.000 millones de estrellas, de las cuales habrá una fracción que tengan planetas y de ellos una fracción que contengan vida. Además habrá una fracción de éstos que desarrollo vida compleja y de éstos últimos algunos en los que se dio vida inteligente. La duración de civilizaciones tecnológicamente avanzadas sería el factor limitante final.
Como no sabemos estimar los últimos factores o fracciones de la ecuación de Drake su resultado se estima entre miles de civilizaciones avanzadas y cero. Pero incluso si solamente hubiera habido una única civilización avanzada en crecimiento exponencial, dada la edad de la galaxia y asumiendo que el viaje interestelar automático se hace incluso a una velocidad no relativista, habría tenido suficiente tiempo de explorar cada rincón de la galaxia. Al fin y al cabo la Vía Láctea mide unos 100.000 años luz de ancho y se podría cruzar en sólo un millón de años viajando a un décimo de la velocidad de la luz.
Una variante de esta expansión generalizada a lo largo de la galaxia se podría llevar a cabo mediante autómatas autorreproductores de Von Neumann. Estas máquinas conceptuales irían de sistema solar en sistema solar usando los recursos materiales y energéticos de cada uno de ellos para reproducirse y expandirse a otros en un comportamiento que podríamos llamar viral. En este caso habría, sin duda, algunos problemas éticos además de los técnicos. Como no hemos visto ningún artilugio extraterrestre y no hemos recibido transmisiones suyas pese a los programas SETI en marcha desde hace años, se puede concluir que estamos solos en la galaxia. Quizás sea muy difícil que surja la inteligencia o una civilización tecnológica, o que una vez que surge se autodestruye de alguna manera (colapso ecológico, guerra nuclear…).
Ahora Jacob Haqq-Misra y Seth Baum, de Pennsylvania State University, han revisado el problema y sugieren que la clave de esta paradoja está en asumir que una civilización puede colonizar el Universo a un ritmo exponencial. Según ellos unos recursos limitados impondría límites al desarrollo de cualquier civilización y por tanto no se podría dar un crecimiento exponencial de la misma.
Ponen como ejemplo a la Tierra. Para que cualquier expansión sea sostenible, el crecimiento en el consumo de recursos no puede exceder el crecimiento en la producción de esos recursos. Como además la Tierra es finita y recibe luz solar a una tasa fija la humanidad no puede mantener indefinidamente un crecimiento exponencial.
Si decidiéramos colonizar la galaxia nuestra civilización no lo podría hacer a un ritmo exponencial y la situación sería además parecida a la de otras civilizaciones avanzadas de la Vía Láctea.
Si estos investigadores están en lo cierto, y como la expansión exponencial tampoco es posible a nivel galáctico, entonces las civilizaciones extraterrestres avanzadas no se expanden a ritmo exponencial o bien lo hicieron en el pasado y colapsaron debido a ello. Quizás haya miles de civilizaciones avanzadas que tratan de colonizar su entorno espacial cercano, pero lo harán a un ritmo tan lento que nunca entran en contacto con otras.
Podemos concluir, según la solución habitual a la paradoja de Fermi, que las civilizaciones extraterrestres no existen o desaparecen al poco de obtener tecnología al autodestruirse en una guerra nuclear, pero según este resultado simplemente lo que no hay son civilizaciones que crezcan a un ritmo exponencial. En el primer caso estaríamos solos, y en segundo virtualmente solos. El resultado final es el mismo: nunca entraremos en contacto con otros seres o la probabilidad de ello es muy baja.
Este estudio tiene otras implicaciones respecto a la actual administración de los recursos terrestres, pues nos hace reflexionar sobre los problemas que ahora tenemos de calentamiento global, contaminación generalizada y colapso ecológico. Estos problemas están causados principalmente por el descabellado crecimiento exponencial de la población y el igualmente exponencial consumo de los recursos del planeta.
La perspectiva se puede invertir y podemos pensar que quizás las demás civilizaciones nunca lleguen a conocernos porque nosotros, al poco tiempo de alcanzar tecnología, sucumbiremos a nuestras ansias desaforadas de consumo, durando de este modo muy poco en el tiempo cósmico.
Quizás las civilizaciones que sobreviven son precisamente las más discretas, capaces de administrar bien sus recursos y de prolongarse así en el tiempo. No alcanzan más sabiduría y conocimiento al disponer de más tiempo y recursos, sino que precisamente disponen de más tiempo por ser de entrada más sabios.
En un punto y aparte, otra cuestión podría ser que otro tipo de vida extraterrestre, aunque fuera tecnológicamente muy avanzada y tuviera medios para llegar a nuestro planeta, no contactasen con nosotros por estar compuestos sus cuerpos de cualquier material que pueda corroerse con nuestra atmósfera. Imaginaros que en un futuro encontramos vida inteligente en un planeta cuya atmósfera contiene hipoclorito sódico (lo que comúnmente llamamos lejía). ¿Contactaríamos con ellos o primeramente nos limitaríamos a enviar naves que rastreasen la zona desde el cielo para estudiar su atmósfera y así lograr hacernos inmunes a ella?
Tal vez una parte de los OVNIS que nuestra civilización suele apreciar no tengan una explicación científica, pues son civilizaciones extraterrestres que se encuentran estudiando nuestra atmósfera para conseguir adaptarse a ella como expliqué en el ejemplo del párrafo anterior.
Vía | Pasa La Vida
Entrada de | Álvaro
Stephen Hawking: El ser humano ha entrado en una nueva fase de evolución
−EspacioCiencia−“Al principio, la evolución procedía de una selección natural, de mutaciones arbitrarias. Esta fase darwiniana, que ha durado unos tres mil millones y medio de años produjo seres capaces de desarrollar un lenguaje y de intercambiar información”.
Pero lo que nos diferencia de nuestros ancestros cavernícolas es el conocimiento que hemos podido acumular desde hace diez mil años y, particularmente, los últimos trescientos. Hemos podido acumular información externa, como libros y demás formas duraderas de almacenamiento. Esto ha crecido de forma inmensa. “Algunas personas utilizan el termino evolución sólo para la transmisión genética, y se mostrarían reacias a aplicar este término a la información externa. Pero para mí es incorrecto. Somos mucho más que unos genes“, dijo el científico Stephen Hawking.
“En el siglo XVIII, se decía que había un hombre que había leído todos los libros que se habían escrito. Pero ahora, si leyéramos un libro al día, nos llevaría unos 15.000 años leer todos los libros de una biblioteca nacional. Además, en ese tiempo se escribirían muchísimos más libros”.
Ahora entramos en una nueva fase, que el científico Stephen Hawking califica como evolución autodiseñada, en la que somos capaces de cambiar y mejorar nuestro ADN. Al principio, “estos cambios serán diseñados para reparar defectos genéticos, como fibrosis quística o distrofia muscular. Estos están controlados por genes simples, fáciles de identificar y corregir. Otras cualidades, como la inteligencia, son probablemente controlados por muchos más genes. Será más difícil encontrarles. Sin embargo, estoy seguro de que durante el próximo siglo, la gente descubrirá como modificar la inteligencia y los instintos tales como la agresividad“.
Si la humanidad consigue rediseñarse a sí misma, reduciendo o eliminando por completo los riesgos de la autodestrucción, podremos tener tiempo para alcanzar otras estrellas y colonizar otros planetas, aunque Stephen Hawking cree que esto será más fácil de hacer con máquinas inteligentes.
Vía | EspacioCiencia
Entrada de | Álvaro
¿Por qué algunos GPS fallan?
El popular científico y presentador Brian Cox consigue acceder a la sede central de los sistemas de navegación GPS en un centro de máxima seguridad en Denver, Colorado. Allí, en una pequeña sala desde la que se controlan los 31 satélites del sistema, le atiende el capitán al mando:
“Los típicos usuarios civiles no son nuestro primer pensamiento”, le explica, “porque yo soy un soldado y pensamos en objetivos de bombas, planos, aterrizar a salvo, que los soldados no se pierdan… pero contrariamente a lo que pensamos hay usuarios usando ¿cómo es? SamSam o TomTom…”. “TomTom”, matiza Cox. “Eso es, TomTom”.
Más allá de la anécdota, el documental de la BBC sobre la gravedad explica un aspecto muy interesante y quizá poco conocido sobre el sistema de navegación GPS. Tal y como predice la teoría de la relatividad de Einstein, el tiempo trascurre de manera diferente a 18.000 km de distancia de la Tierra, que es la altura en la que se mueven estos satélites. En concreto, y dada la velocidad a la que se desplazan, el tiempo transcurre 39 millonésimas de segundo por día más despacio para los satélites que para las personas que estamos en la Tierra. Y aunque parece una cifra despreciable, puede suponer un error de localización de muchos kilómetros. Puedes ller más detalles sobre el tema aquí.
En realidad es un efecto doble:
1) Por el hecho de desplazarse a una velocidad elevada, el tiempo se dilata. Según la relatividad especial.
2) Por el hecho de estar inmerso en un campo gravitatorio a una cierta distancia, el efecto es contrario, es decir, se contrae.
Al final hay que tomar en cuenta estos factores. Los ingenieros al principio pensaban que era desprecicable y el error se acumulaba en decenas de kilómetros al día.
Aparte hay que tener en cuenta que el GPS no son más que relojes que anuncian la hora que tienen y que es el receptor en Tierra el que analizando los retrasos de al menos tres satélites cuya posición es conocida, puede triangular la suya propia.
Pero el error es de diez metros así que luego el software interpola en el mapa en la posición más probable.Por cierto, aunque los militares a cargo del sistema no parecen mostrar mucho interés por el uso civil, el hecho de que el GPS te pierda no es culpa de ellos. Las mediciones del sistema son más que precisas
Vía: Canal ianuaStella (Youtube)
Vía | Fogonazos
Lago encontrado en Marte
La verdadera crisis y su solución. Seamos objetivos
Bien, entro en el blog en un tema un tanto complejo en el que trato de encontrar una solución a la crisis económica actual y a la crisis energética que tendremos aquí en sólo una o dos décadas irremediablemente.
Si vais mal de tiempo, guardaros esta entrada en marcadores o favoritos para que profundicéis tranquilamente y busquemos entre todos la solución, que es lo que trato. Ante todo trato que seamos lo más objetivos posibles en este tema sin dar rodeos subjetivos que no nos llevan a ningún lugar.
Para introducirnos en el tema y concienciarnos del problema energético al que nos enfrentamos, te recomiendo ver inicialmente este vídeo sobre la historia de la humanidad y el problema al que se enfrenta el planeta desde una visión objetiva y global pinchando AQUÍ.
Bien, ahora que entramos en calor sobre la gravedad de la situación, os introduzco una visión 2.0 sobre un sistema social creo opino que es la evolución natural de una longeva etapa capitalista (mi reflexión sobre esto al final del post) y creo que será la utopía social hecha realidad, la tecnocracia. Si ya has leído sobre esto no abandones y lee al menos los tres últimos párrafos donde explico el por qué; creo que la visión que se le da aquí es diferente:
Los convulsos tiempos que corren, amenazan con un colapso generalizado de la economía moderna, arrastrando consigo a la sociedad civilizada y a todo su sistema de valores basados en el dinero. Sin embargo, hay esperanza. La tecnocracia propone el modo de superar este reto y convertirnos en una sociedad ideal con un reparto equitativo de los recursos y una vida plena desde todos los puntos de vista. Y todo gracias a la ciencia, madre de todas las preguntas e hija de todas las respuestas.
El dólar ha muerto. El hambre y la miseria también. El gentil asesino que nos ha librado de esas cargas se llama tecnocracia y pretende alzarse como respuesta a las plegarias de todos aquellos que abogan por un mundo mejor, regido por la razón, la ciencia y la tecnología. Al menos esa es la loable intención de una inteligente forma de organizar una sociedad mediante la optimización de su desarrollo, basándose en la ciencia y la tecnología como motores de cambio y sustento.
Proponen la obtención de la máxima calidad de bienes y servicios al menor costo posible de energía, y la distribución de la cantidad máxima de bienes y servicios a todo el mundo. Sus planteamientos no pueden ser más objetivos y más atractivos. Pretenden conseguir una sociedad donde no exista la figura del dinero ni tampoco la del capitalismo o el comunismo. El término se deriva de los vocablos griegos tecno (“técnica”) y kratˆa(“fuerza”, “dominio” o “poder”). “Tecnocracia” significa literalmente “gobierno de los técnicos”. El primer movimiento organizado de tecnócratas se origina en Estados Unidos allá por los años 30 y aboga por un sistema social donde el bienestar humano se optimiza mediante el análisis científico y el uso extendido de la tecnología.
Ellos organizan su modelo de sociedad en estas dos estructuras básicas:
Tecnatos, región sobre la cual operaría una sociedad tecnocrática. Todos los recursos y la industria de esta región o territorio serían usados para proporcionar una abundancia de bienes y servicios a los ciudadanos. Sería el equivalente a un país. Pero para poder formarlos se necesitan unos requisitos (sólo EEUU los reúne):
• Debe ser suficiente en recursos naturales para crear abundancia.
• Debe ser una base industrial y científica pre-existente.
• Debe tener una cantidad suficiente de personal calificado para operar la infraestructura que proporciona la abundancia.Urbanatos, asamblea de edificios donde los ciudadanos viven y trabajan. Estos lugares tendrían todas las instalaciones necesarias para la vida en comunidad como escuelas, hospitales, áreas comerciales, gestión de desperdicios e instalaciones de reciclaje, centros deportivos y áreas publicas. Seria el equivalente a las ciudades. Los urbanatos estarían conectados mediante una red de trenes de alta velocidad, redes de canales y transporte aéreo. Estos sistemas también estarían conectados a los sitios industriales para transporte de bienes a los consumidores y a todas las áreas vacacionales y recreacionales del tecnato. Basado en energía renovables y con mentalidad ecológica plena.
Lo que caracteriza a la tecnocracia es su intención de suplantar al poder político pues sus decisiones las tomarían desde la razón y lo puramente cuantificable, mientras que lo político lo hace desde la moral y la arbitrariedad. Para la mentalidad tecnócrata, verdad y razón están inexorablemente unidas. El criterio de eficiencia pura, cuantificable y medible, se sostiene como el ideal, desterrando toda consigna de gobierno político y sus juicios de valor. La ocupación de la esfera política trae consigo la demonización por incompetencia, por corrupción y por particularismos de los individuos que actúan tradicionalmente en ella. De la desconfianza tecnocrática en la voluntad o en la capacidad de los individuos particulares o asociados de realizar un sistema económico más eficiente se deriva tanto la propensión a planificar la sociedad por medio de un sistema de control tecnoburocrático, como la expulsión de la vida social de todo principio que no sea cuantificable, la aversión hacia una concepción del bien común que no se reduzca a puro bienestar material. En definitiva, la tecnocracia aplasta el mal político de raíz y lo destierra lejos de su esfera de gobierno.
Otra característica de la tecnocracia viene representada por su feroz oposición a la figura del dinero. En este tipo de sociedad el sistema capitalista actual debería ser dinamitado y hecho saltar en pedazos para dar paso a otro modelo de distribución de la riqueza basado en la energía. El movimiento tecnocrático busca establecer un sistema socioeconómico decrecimiento cero basado en la conservación, la abundancia en oposición a sistemas económicos basados en la escasez como son el capitalismo y el comunismo. La principal conclusión del movimiento tecnocrático es que el actual sistema de precios basado en la escasez, es un medio ilógico de distribución en un mundo tecnológicamente avanzado. Afirman que la mayoría de los problemas sociales, como pobreza y hambre se deben a una economía defectuosa y al uso inapropiado de la tecnología. Señalan que el actual sistema de precios es un despilfarro porque utiliza tantos recursos como sean posibles para crear un número escaso de productos. Ese deficitario sistema nos obliga a endeudarnos para poder cubrir las necesidades, hasta un punto que acabará reventando toda la estructura económica mundial. Trabajamos más que nunca y sin embargo cada vez estamos más endeudados. Esto no funciona, en verdad.
¿Pero cómo hacemos para vivir si no existen dólares en este sistema? Ellos proponen una contabilidad basada en la energía usada para producir y distribuir los bienes y servicios consumidos por los ciudadanos de un Tecnato. En vez de dólares se llamaría certificados o unidades de energía y serian repartidos entre los ciudadanos según la capacidad productiva total. Este “dinero energético” estaría computerizado y por tanto, imposible de usar físicamente. Además, no pueden ser ahorrados ni ganados, solo distribuidos. De este modo, se acaba con la corrupción, las agonías, los desajustes y las tropelías. Aseguran el estándar de vida más alto posible, así como también la igualdad entre los ciudadanos del Tecnato y prohíben el gasto de recursos más allá de la capacidad productiva o ecológica del Tecnato. Los tecnócratas señalan que la contabilidad de energía no es racionamiento, sino una forma de distribuir la abundancia y medir la demanda. Cada ciudadano del Tecnato debe recibir cantidades iguales de poder de consumo dentro del contexto de la sostenibilidad en los que los tecnócratas llaman un diseño social científico.
En general el ser humano posee una serie de necesidades representada en estos tres grandes grupos:
Necesidades Esenciales: Agua Limpia – Alimentos – Vivienda- Ropa básica
Necesidades Secundarias: Consumibles – Electricidad- Infraestructura- Transporte
Necesidades Terciarias: Lujo-Ciencias – Arte- EntretenimientoLa tecnocracia pretende resolver todas y cada una de las necesidades sin emplear el dinero, basándose en la abundancia de energía disponible y ahora aprovechable gracias a la ciencia y a la tecnología. Exploremos estos tres puntos críticos:
1. Demasiadas personas viven sin las necesidades esenciales.
2. El suministro de las necesidades esenciales, para todas y cada una de las personas del planeta, incluso de las necesidades secundarias, no es realmente tan difícil como parece. La tecnología puede hacerlo, es decir, la automatización.
3. Una vez que cada uno ha sido proveído de las necesidades esenciales y secundarias, la necesidad de trabajar será erradicada, cambiando de forma fundamental de sociedad.
Nos encontramos inmersos en una vorágine tecnológica sin precedentes. La calidad y cantidad de avances crece de manera exponencial conforme se van descubriendo más y más cosas. La nanotecnología, la física, la química, la ingeniería, se ponen a disposición del ser humano para lograr extraer y aprovechar la única cosa de que disponemos en abundancia: la energía. Esa es la clave. Con tanta abundancia de ella, podemos fabricar masivamente los bienes de necesidad esencial e incluso hasta los secundarios. Con la humanidad centrada en la tercera necesidad, el avance de las ciencias será aun más poderoso y el conocimiento se realimentará a si mismo de modo que ya nadie tendría que preocuparse por la energía, que fluirá prácticamente inagotable, permitiendo más automatización de los procedimientos y perpetuando la generación de los bienes necesarios.
Con todo el mundo instalado en el tercer nivel de necesidades el planeta conocería una época dorada del las artes y las ciencias, como jamás se había imaginado. Y una vez alcanzado un reparto equitativo por medio de este sistema productivo optimizado y abundante, la necesidad de trabajar se antojaría innecesaria. La erradicación del trabajo, por fin. Un sueño hecho realidad. Para todos y cada uno de los habitantes de nuestro mundo.
Con el dólar enterrado y la igualdad instaurada, este sistema social sueña con ser la panacea de nuestra cansada sociedad, agotada de tanta extorsión institucionalizada en forma de banco, hastiada de ver aumentar las desigualdades entre culturas y rota por soportar tanto despropósito ecológico por todas partes. La tecnocracia promete un planeta regido por un criterio científico, gobernada por la razón pura, basada en una mentalidad ecológica y dispuesta a fundamentarse en el sostenimiento mundial de los recursos.
El sistema que proponen es muy loable pero realmente difícil de llevar a cabo, sin embargo las utopías sirven precisamente para fijar una meta hacia la que dirigir nuestros esfuerzos para mejorar como sociedad y como individuos. El espíritu de la tecnocracia se mueve en esa línea. Está claro que a pesar de ello, los promotores de esa idea no dejan de ser personas. Y como decía aquel, “una sociedad perfecta necesita personas perfectas”. Quizá nunca alcancemos esa meta, pero mientras se mantenga la lucha hacia el ideal, dejaremos mucha basura en el camino.
Y como en todo ideal, deberemos esperar a abrir los ojos para ver si, en realidad, aquello fue sólo un sueño.
Personalmente, creo que esta Tecnocracia aquí planteada no es una utopía, mientras la leía más me convencía. Aun así he parado y he reflexionado lo siguiente:
Creo que la única vía para llegar a instaurar la Tecnocracia es a través de una sociedad capitalista que sea capaz de perdurar tantos años que, la tecnología que en ella se elabore, se desarrolle hasta el punto de robotizar todo el trabajo que hacemos los humanos, así como desarrollar un ecosistema por el cual los robots se reproduzcan entre ellos para que los humanos sólo nos dediquemos a las citadas “Necesidades Terciarias: Lujo-Ciencias – Arte- Entretenimiento”.
Actualmente estamos en un mundo globalizado en el que estamos cada vez más cerca de lograr esto mismo, sólo que por estar tan cerca, las barreras que tenemos que superar que son crear un mundo 100% renovable son muy difíciles de superar, lo que nos está provocando dificultades sociales como la actual crisis económica, el principio de los azotes que nos quedan (se aproximan la crisis energéticas y su agotamiento) para llegar precisamente a esto, la Tecnocracia. Creo que es la evolución natural del capitalismo, y que estas crisis son necesarias en el proceso ya que gracias a ellas evoluciona nuestra sociedad. Finalmente digo que sí, que ya sé que me he emocionado con el tema. Pero llevo tiempo buscando la solución y lo más cercano a ella hasta el momento ha sido esto junto a mi reflexión final.
Vía del texto en cursiva | NeoTeo
Entrada de | Álvaro
Particularidades de la Materia Oscura y la Energía Oscura
—CaosYCiencia— Dar un paseo y contemplar el cielo estrellado es a menudo el origen de una apasionante conversación. O de una encerrona en la que uno se siente contra las cuerdas, al límite de su capacidad para explicar al profano cuestiones que él no llega a entender del todo (o que no entiende en absoluto). Algo a mitad de camino fue lo que me sucedió recientemente:
- Oye, el otro día oí en la radio nosequé de que la mayor parte de la materia del Universo es materia oscura… – dice mi amigo mientras miramos el cielo.
- ¿Ah, sí? Claro, con esto del Año Internacional de la Astronomía…
- ¿Y eso qué es? – dispara a bocajarro.
- ¿El qué? ¿el Año Intern…? -contesto, sin perder aún la esperanza.
- No, hombre, la materia oscura.
Suspiro, resignado. En este tema me declaro casi tan perplejo como mi interlocutor. Mis dedos se deslizan con rapidez por el teclado del teléfono móvil. Esta vez necesitaré la caballería.
- Hombre, hasta donde yo sé, que no es mucho, es materia que no interacciona con la radiación electromagnética. Es decir, que no absorbe ni emite luz alguna – comienzo mientras pulso la tecla de enviar. La espera será dura.
Mi amigo se encoge de hombros.
- Ah, o sea que sólo es materia de color negro, ¿no? – se señala la camiseta -. El negro no refleja luz alguna…
- El negro no refleja la luz visible – niego con la cabeza -, pero eso no quiere decir que no interaccione con la radiación electromagnética. Si pudieras ver en el infrarrojo verías cómo brilla: toda la materia que conocemos absorbe radiación electromagnética a unas longitudes de onda y emite en esas mismas, o en otras. Los objetos emiten, por ejemplo, según su temperatura: si apagas la luz no verás las barras de un horno, pero cuando están al rojo vivo brillan precisamente con ese color. Y lo mismo pasa con las estrellas, brillan con luz roja o amarilla, o incluso azul las más calientes. Y gracias a que emiten, ya sea en rayos X, ultravioleta, visible, infrarrojo, microondas o radio, podemos verlas y estudiarlas.
- Ah, ya entiendo. Pero la materia oscura no es visible, en ninguna de esas longitudes de onda…
- Eso es.
- Como los agujeros negros…
Alzo las cejas, sorprendido por la rápida asociación.
- Bueno… pues sí, como los agujeros negros.
- Entonces la materia oscura podrían ser los agujeros negros.
- ¡Ten en cuenta que estamos hablando de la mayor parte de la materia del Universo! Una pequeñísima parte, sí, podrían ser objetos como agujeros negros y enanas marrones aisladas muy frías, pero…
- Define enana marrón.
- Una enana marrón es un objeto a mitad de camino entre un planeta y una estrella, que no acumuló la suficiente materia como para llegar a encenderse.
- ¿Una estrella y un planeta sólo se diferencian en la cantidad de materia? – dice frunciendo el ceño.
- Básicamente, sí. ¿Te acuerdas de lo que ocurría con Júpiter en “2010, Odisea dos”? Pues justamente eso.
Asiente despacio.
- Pero no nos vayamos por las ramas – continúo -. Hay evidencias muy fuertes, como la formación de núcleos en el Universo primitivo, por ejemplo, que indican que la inmensa mayoría de la materia oscura es…
- Diferente -concluye él.
Ahora soy yo quien se encoge de hombros.
- Sí. Tiene que serlo.
- ¿Es entonces como la religión? – contesta, casi molesto -, ¿lo que queramos que sea? ¿Es una cuestión de creencia?
- No. Aunque a primera vista pudiera parecer una cuestión de creencia, la principal característica de la ciencia es que se basa en la naturaleza observable, medible. La materia oscura tiene propiedades establecidas, se comporta de una manera determinada, ydebe producir efectos medibles. Debe tener consecuencias que podamos observar con la instrumentación adecuada.
- ¿Ah, sí? ¿Y cuáles son esos efectos?
- Pues, aunque no interacciona con la radiación, sigue siendo materia, por lo que debe ser sensible a y afectada por la gravitación.
- ¿Y cuáles son las pruebas de su existencia?
Respiro hondo y miro el reloj, inquieto. Siento como si estuviera caminando sobre un lago helado, a punto de patinar… o algo peor.
- Bueno, ahora mismo sólo recuerdo una o dos – digo despacio -. Resulta que las estrellas en la periferia de las galaxias espirales orbitan en torno al centro mucho más rápidamente de lo que la ley de la gravitación predice, como si más de la mitad de la materia de la galaxia fuera… justamente eso, oscura, y estuviera dispuesta en un halo uniforme en torno al centro.
- Ya…
- Y lo mismo pasa con las velocidades de las galaxias en los cúmulos de galaxias: resulta que si cuentas toda la masa de las estrellas y el gas visibles, te sale varias veces menos que si la infieres a partir de las leyes orbitales de Kepler (una versión de la ley de gravitación Universal de Newton, en definitiva).
Mi amigo guarda silencio por un momento, y luego vuelve a la carga.
- ¿Sabes? Tendrás que esforzarte más para convencerme de que “haberla, hayla”. Por lo que has dicho, podría ser que la ley de gravitación sea algo diferente a escala astronómica, que haya que corregirla…
- Escéptico hasta la médula… – comento con una sonrisa – ¡Veo que tienes espíritu científico y que no me dejarás irme de rositas fácilmente! Pues mira, eso es precisamente lo que proponen las teorías MOND (Modified Newtonian Dynamics), que sustituyen la relación newtoniana entre fuerza y aceleración de manera que la diferencia en el Sistema Solar no se note, pero a escala galáctica la cosa es muy diferente. Y la verdad es que me gusta. Es elegante.
- ¿Entonces, qué más quieres? ¿No dice la navaja de Occam que no hay que multiplicar los entes sin necesidad?
- Y esas teorías estarían muy bien – dice entonces una voz a mis espaldas – si consiguieran explicar las anisotropías del Fondo Cósmico de Microondas.
Justo a tiempo.
Lo bueno de vivir en un lugar lleno de astrofísicos es que siempre hay cosmólogos entre ellos dispuestos a acudir a un mensaje de SOS. Son seres peculiares; sobre todo este amigo mío, de quien se decía que se habría casado con una galaxia, de haber habido alguna cerca.
- ¿Las anisotro-qué? ¿El Fondo del Microondas? ¿Pero qué dices?
- El Fondo Cósmico de Microondas – traduzco mientras el cosmólogo se apoya en un árbol cercano y mira hacia el cielo, quizás imaginando dónde están las galaxias que estudia, invisibles a simple vista – es una radiación electromagnética muy tenue y fría (corresponde a un cuerpo a unos 3ºC sobre el cero absoluto). Se observa en todas direcciones, y tú mismo lo puedes ver, mezclado con el ruido electrónico en la “nieve” del televisor, cuando no hay ningún canal sintonizado. Creemos que este fondo es un residuo del Big Bang.
- Vaya – musita mi amigo -, no tenía ni idea…
- El caso – continúo, reconfortado por la presencia del recién llegado – es que el Fondo Cósmico de Microondas es prácticamente igual en todas direcciones. Prácticamente. Porque en realidad, como demostraron las sondas COBE y WMAP, presenta grumos minúsculos, de amplitudes muy pequeñas a escalas angulares de aproximadamente 0,2º, que sólo son explicables mediante un modelo de Big Bang donde la mayor parte de la materia del Universo sea oscura.
- Por no mencionar que la materia oscura ya se observó en 2006 – añade el cosmólogo.
- Pensaba que no se podía ver…
- Se refiere a la detección directa de sus efectos – aclaro.
- Sí, cartografiando la distribución de materia del cúmulo de Bala mediante lentes gravitatorias… -comenta el otro con aire distraído.
- ¿Lentes gravitatorias?
- Sí. – me dispongo a explicar -. Verás, la luz se curva al pasar cerca de objetos masivos, de manera que la luz procedente de objetos aún más lejanos puede llegar por varios caminos, rodeando el objeto en cuestión. El caso es que mediante este efecto, predicho perfectamente por la Relatividad General, podemos conocer con mucha precisión la masa del objeto que actúa como lente, y cómo está distribuida.
- De acuerdo.
- El cúmulo de Bala consta de dos cúmulos de galaxias que chocaron hace 150 millones de años. Resulta que al comparar la distribución de materia hallada por lentes gravitatorias con la localización de la materia visible (galaxias y gas), vieron que la mayor parte de la masa del cúmulo se hallaba distribuida difusamente en las zonas externas: materia oscura que, junto con las estrellas de las galaxias, atravesó sin problemas la zona de impacto en ambas direcciones, justo como atraviesa la luz del Sol una ventana, mientras que todo el gas intergaláctico se frenó considerablemente, quedando cerca del centro.
- Sí, así es la vida… – se encoge de hombros, ahora, el cosmólogo – vivimos en un Universo donde el 23% de todo lo que existe es materia no bariónica…
- Bueno, al menos el 77% restante es materia… normal, ¿no?
- ¿77%? No hombre, no, sólo el 5% es materia bariónica. Perdón, materia “normal” para ti – contesta mi colega con algo de condescendencia.
- Suman 28%… – murmura el otro, inseguro -. Y entonces, ¿el resto?
El cosmólogo se vuelve entonces hacia mí, atónito.
- Pero Miguel, ¿aún no le has hablado de la energía oscura? En fin, estos estelares…
- Ya he sudado la gota gorda defendiéndome hasta que llegaste, e interpretando tu complejo mundo interior después, como para…
- Vosotros dos, dejad de pelearos. ¿Me vais a decir qué es la energía oscura o se lo pregunto al capitán de la nave del misterio?
- Perdona – me recompongo -. El 72% restante del Universo es energía oscura…
- Un momento. ¿No decía la Relatividad de Einstein que materia y energía son lo mismo?
- Más bien, que son… las dos caras de la misma moneda. Pero “materia oscura” y “energía oscura” son diferentes porque tienen ecuaciones de estado (las que relacionan la presión con la densidad de energía) muy diferentes.
- Vale, aceptamos “energía oscura” como nombre, pero ¿qué es, realmente?
- Pues se trata de un campo difuso que nos rodea, llenando todo el espacio.
- ¿Como la Fuerza de Star Wars?
Sonrío.
- Bueno, algo así pero al contrario (y sin ningún componente místico, naturalmente). Lo que hace la energía oscura no es conectar las cosas, sino repelerlas. Contribuir a la expansión acelerada del Universo.
- ¿Cómo?
- Energía positiva y presión negativa dominante, amigo – dice mi colega de profesión -. O energía del vacío, como prefieras llamarlo.
- El propio espacio vacío, por el mero hecho de existir, tiene una cierta energía – explico ante la cara de perplejidad de mi amigo -, que en esencia se manifiesta en forma de presión negativa… Imagínate que tenemos un muelle. Al comprimirlo, el muelle almacena energía mecánica que intenta liberar estirándose. Pues algo parecido le pasa al vacío.
- Increíble… ¿y hay pruebas de eso también?
- Sí -dice el cosmólogo -. Las observaciones de supernovas muy lejanas en 1998, que demostraron que la constante de Hubble aumenta aceleradamente con el tiempo…
Mi amigo pone cara de incomprensión de nuevo. Intervengo:
- La constante de Hubble es una medida del ritmo de expansión del Universo. Hasta 1998 se pensaba que la expansión del Universo se estaba frenando lentamente debido a la atracción gravitatoria de toda su masa. La cuestión era si esa masa sería bastante como para frenar en absoluto la expansión, o la justa como para llegar a un equilibrio, o incluso tanta como para hacer que el Universo entero colapse de vuelta a su origen, en un Big Crunch. Sin embargo, ahora sabemos que el Universo se expande cada vez más rápidamente, ¡por lo que algo ha de estar proporcionándole esa aceleración!
- La energía oscura…
- Parece que Einstein no se equivocó al equivocarse, después de todo.
- ¿Eh?
- Lo que quiere decir mi críptico colega aquí presente es que, matemáticamente, la energía oscura se expresa en las ecuaciones de la gravitación (que aplicadas al Universo dan cuenta de su geometría y expansión) en un término llamado “constante cosmológica”. Curiosamente, fue el mismo Einstein quien introdujo esta constante en sus ecuaciones para “compensar” la gravedad y llegar a un Universo estático, el que se creía entonces. Y cuando Hubble demostró que el Universo en realidad se expandía, Einstein desechó dicha constante como “el mayor error de su carrera”…
Mi amigo se queda unos instantes pensativo, mirando al cielo.
- No sé por qué – dice al fin -, pero todo esto me suena a nombres puestos para espantar nuestra ignorancia… ¿No podría ser que dentro de cincuenta años tengamos otras teorías distintas sobre todo esto, y nuestra concepción actual nos parezca hasta ingenua…?
- Probablemente. Pero eso es lo bueno de la ciencia: si la nueva observación contradice la teoría, la teoría se descarta, y se busca otra. Y nadie se rasga demasiado las vestiduras. Lo que sin duda habrá será nuevas preguntas, y nuevas respuestas que nos dejen aún más perplejos.
- Vaya, ¡justo como con las respuestas de tu colega el cosmólogo!
Artículo de | Caos y Ciencia
Documental: Big Bang, La gran explosión.
¿Cuánto tiempo se puede sobrevivir en el espacio sin traje espacial?
Si no intentas mantener la respiración, la exposición al vacío del espacio durante medio minuto o así en principio no causa lesiones permanentes.
Mantener la respiración probablemente dañe tus pulmones y tendrás problemas si tu trompa de Eustaquio no está del todo bien formada. Pero en teoría –y según experimentos realizados con animales– salir al espacio sin traje protector no causa un daño inmediato: no explotas, la sangre no entra en ebullición, no te congelas al instante ni pierdes el sentido.
Eso sí, conforme pasa el tiempo los daños empiezan a ser irreversibles: quemaduras por exposición directa al sol, falta de oxígeno y pérdida de consciencia… en un par de minutos ya estás muriéndote oficialmente.
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Entrada de | Álvaro











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