Walkman, tecnología del pasado
Fantástico artículo en la BBC -no se lo pierdan, hagan un esfuerzo con el inglés o usen el traductor- sobre un chico de 13 años al que su padre convence para usar un Walkman de los 80 en lugar de su iPod durante una semana.
El Walkman cumple estos días 30 años (el primer modelo comercial salió a la venta en Japón el 1 de julio de 1979) y la verdad es que compararlos con un MP3 de hoy en día da casi un poco de lástima. “Cuando me monté en el autobús de la escuela mis compañeros se rieron”, comenta Scott Campbell, el conejillo de indias de este experimento.
Cuesta creer que exista ya toda una generación incapaz de reconocer este tipo de producto o que sólo tuvo una experiencia directa con los últimos modelos, delgados y mucho más estilizados de los que se usaban en los 80.
Más interesante aún es comprobar qué consideran que falta en este tipo de productos o lo difícil que resulta entender conceptos que para nosotros eran evidentes: “tardé tres días en darme cuenta de que las cintas tienen otra cara” comenta -no se ría, si lo piensa desde la óptica de un chico que siempre ha usado discos duros o memoria sólida resulta un tanto absurdo-. Otra queja que da una pista de cómo consumimos música hoy en día: “No tiene función de reproducción aleatoria”.
A favor de este tipo de productos Campbell sólo ha encontrado la doble salida de auricular del modelo que estuvo probando. Para conectar dos auriculares a un iPod hace falta, después de todo, un adaptador.
Y ya que estamos con formatos olvidados, apunto en esta entrada el siguiente enlace: Microsoft está considerando distribuir Windows 7 en llaveros USB de memoria (pendrives, si lo prefiere), al menos en la versión básica destinada a Netbooks, que por lo general carecen de unidades de CD o DVD. El paso es lógico, el formato de discos ópticos, ya sean CD-ROM, DVD, o Blu-Ray, tienen los días contados, pero a la industria le está costando horrores darlo.
Vía | ElMundo.es
Entrada de | Álvaro

Es fácil de entender y probablemente similar a lo que ocurre en España el día 6 de enero. Uno se levanta por la mañana a eso de las 9 o las 10 y va a ver qué es lo que ha caído debajo del árbol. Abre su regalo mientras se toma el café y descubre un nuevo aparato —un GPS, una maquinilla de afeitar, un netbook, un soporte para el papel higiénico con base para el iPod, da igual…-. Lo intenta encender y descubre que no tiene pilas o que la batería está agotada. Le quita las pilas al mando a distancia para reutilizarlas en el nuevo y flamante gadget o lo enchufa y trata de volver a encenderlo. Nada.











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